...a través de Bertha Dudde - Pascua 03.04.1961
BD 7864 Expiación de la culpa del pecado mediante la muerte en la cruz …

De la noche de la muerte, volvisteis a la vida a través de Mi muerte en la cruz. Las tinieblas eran vuestro destino y así habríais permanecido, si Yo no Me hubiera compadecido de vosotros y hubiera reabierto la puerta al Reino de la Luz expiando vuestra culpa del pecado, derramando Mi sangre por vosotros, pagando el precio de vuestras almas al adversario que os había mantenido cautivo ya desde eternidades, hasta que Yo Mismo expié la culpa para vosotros en la cruz.

Ahora el adversario tenía que daros libertad, ya no podía manteneros atados si vosotros mismos estabais dispuestos a liberaros de él, si os refugiabais en , Quien había realizado la obra de Redención para vosotros … Vuestra culpa del pecado de vuestra anterior apostasía era inmensa, y por ello la obra de expiación también debía ser extraordinario … Y un alma de luz, un espíritu primordial que había emanado de Mí, se ofreció a sí Mismo, a vosotros … sus hermanos caídos … para expiar vuestra culpa del pecado, para guiaros de vuelta hacia Mí, para abriros el camino al Reino de la Luz, que de otro modo habría permanecido eternamente cerrado para vosotros.

Esta alma de luz descendió a la Tierra, asumió un caparazón humano y vivió una vida de amor como ser humano, preparándose así como un recipiente en el que Yo Mismo ahora podía refugiarme … Y tomé morada en este hombre, Jesús, y realice la obra de Redención en Él … Él hombre Jesús, tomó sobre Sí un sufrimiento inconmensurable, pues querría expiar toda la culpa del pecado de la humanidad a través de Su camino de sufrimiento, que culminó con la muerte más amarga en la cruz … Deseaba satisfacer Mi justicia, porque sabía que ningún ser podía permanecer cerca de Mí si aún estaba cargado con la carga del pecado.

Y Yo acepté Su sacrificio, porque el amor lo hizo posible … Porque el amor estaba en Él, y el Amor era Yo Mismo … Este acto de encarnación en Jesús siempre será un misterio para vosotros, los humanos, pues solo cuando hayáis comprendido la “esencia del amor” este acto de amor en Mi proceso de convertirme en humano os será comprensible … Porque Yo Mismo, como “Dios”, no podía sufrir; la expiación tenía que ser hecha por un “ser humano” que fuera capaz y estuviera dispuesto a sufrir, pues Yo no podía determinar a un ser humano para que hiciera tal sacrificio por sus semejantes … Pero el hombre Jesús estaba lleno de amor, y este amor Le determinó, por su propia voluntad, para ofrecerse a Sí Mismo como sacrificio expiatorio al Padre, a Quien amo con todo el ardor de Su alma.

Así que Me acogió por completo en Su corazón, pues cada pensamiento, cada aliento, era para Mí, de Quien había emanado … Pero quien permanece en el amor permanece en Mí y Yo en él …Así que fui Yo Quien lleno completamente al hombre Jesús y Quien, por lo tanto, también ofreció el sacrificio, Quien realizó la obra de Redención para todos los seres humanos del pasado, del presente y del futuro. El hombre Jesús asumió un sufrimiento inconmensurable para expiar la gran culpa, y Yo quedé satisfecho con este acto de amor y borré la gran culpa, y se abrió el camino hacia el Reino de la Luz; se construyó el puente desde el reino de las tinieblas hasta las alturas, que ahora puede cruzar cada ser humano que quiere llegar de las tinieblas hacia la altura … Y Yo vencí a la muerte, que fue llevado al mundo por aquel que fue el primero en apartarse de Mí …

He resucitado entre los muertos. He vencido a la muerte y he ganado la vida para cada ser humano que Me reconoce como Redentor del mundo, que acepta conscientemente las gracias de la obra de Redención, que lleva sus pecados bajo la cruz y suplica perdón por su culpa … He resucitado de entre los muertos para daros a vosotros, los seres humanos, la prueba de que también resucitaréis a la vida eterna si tan solo creéis en Mí, si os dejáis redimir por Mí. Entonces no habrá más muerte para vosotros, entonces estaréis libres de toda culpa, porque Yo Mismo, como hombre Jesús, la he borrado. Entonces el Reino de la Luz se abrirá para vosotros en toda su gloria. Entonces verdaderamente habréis salido de la noche de la muerte a la luz de la vida, y nunca más perderéis esta vida, porque ahora la habéis recibido de Mi mano, Que os ha amado desde el principio y os amará por toda la eternidad …

Amén